Talleres

DoaZ9X8XcAAXe0E

El último número de El Ciervo viene cargado de contenidos excelentes. Podéis consultar el sumario aquí: http://www.elciervo.es/page/sumario-el-ciervo-771/

Me alegra compartir una reflexión acerca de los talleres y las escuelas de escritura, en la que expongo diacrónicamente su evolución y señalo que se han convertido en espacios –y empresas– de sociabilidad, que no se limitan a la enseñanza de la escritura creativa. Agradezco al equipo de la revista su gentileza y rigor.

Más allá de la pantalla

Anáfora

Decíamos ayer que hoy compartiría una noticia. Pablo Núñez ha anunciado que ya ha salido de imprenta el último número de la Revista Anáfora, excelente publicación de creación y crítica vinculada a la editorial Impronta. Así que esta semana miraré el buzón cada día con el anhelo de que la ruta Oviedo-Madrid de Correos sea ágil y pueda disfrutar de su lectura pronto. Lo que más ilusión me hace es compartir cartel con José Corredor-Matheos, del que podéis leer una entrevista muy interesante, como es él, y un poema inédito titulado “Vivir, vivir igual”. Y sí, habéis visto bien en la contracubierta: estas Hojas de almanaque han levantado el vuelo.

Como se indica entre paréntesis, se trata de una pequeña antología. La idea inicial fue escribir una semana pensando en Anáfora, pero escribir para —específicamente— fue un ejercicio de fingimiento que no duró más de dos días. Manuel Cañedo, leal lector del blog y casi personaje de él, tuvo la gentileza de seleccionar las jornadas que le parecían más interesantes, así que a él agradezco el florilegio de días que, pensamos, mejor podían servir de carta de presentación.

Este es el enlace de Anáfora: https://improntaeditorial.wordpress.com/anafora/

Quisiera, por último, expresar mi agradecimiento a Pablo por su invitación, y también por su amistad.

Presentación

Llevaba rondándome algún tiempo la idea de abrir un blog personal, quizá el mismo que el empleado en la escritura de mi diario. La fisonomía de una bitácora permite establecer una comunicación con el lector —si alguien viene a parar a estas líneas, claro—, algo así como el eco que se obtiene en una cueva; la sensación, por un momento, de que hay alguien al otro lado imposible de ver y mucho menos de tocar, pero al menos la falsa y efímera ilusión de sentirse acompañado. Agradezco a mi amigo Mario Viciosa, excelente periodista de El Independiente (os recomiendo seguir sus artículos sobre ciencia), que me alentara a dar el paso, que me prestara sus consejos sobre el oceánico mundo de la Red y, sobre todo, que supiera señalar la luz en una tarde invernal en la que me encontraba estancada en ciertas tinieblas. También, a Manuel Cañedo Gago, a Carlos Cortés y a José Luis Morante, por animarme siempre.

No hay una orientación calculada de antemano. Me gusta la idea del cuaderno de todo, que decía Carmen Martín Gaite en El cuento de nunca acabar (1983). Su hija Marta le pidió un duro para hacerle un regalo: compró en la papelería de enfrente de su casa un cuaderno en el que debajo del nombre de su madre anotó “Cuaderno de todo”.

“en este, se me invitaba y daba permiso a meterlo todo desordenado y revuelto, sin más contemplaciones ni derecho de primacía, según fuera viniendo, como en esos cajones de los cuartos de jugar que no presentan más tope para seguir admitiendo objetos que la circunstancia de estar ya llenos” (pp. 45-46)

No publicaré posts todos los días, pero sí procuraré perseverar en una regularidad. Serán unas anotaciones de carácter ocasional, acaso esporádicas. Seguramente levante acta de libros, películas y exposiciones que estime interesantes, aporte mi opinión sobre algunos temas y, en fin, traiga algunos apuntes, desde una consideración de la bitácora como el papel en el que el pintor dibuja sus bocetos.

Bienvenidos y felices fiestas.