El mismo final

IMG-20181102-WA0006

Foto de CR

Observo unos papeles apilados, que coloqué —bueno, que dejé— en una estantería la última vez que vine a PM. Ese fin de semana olvidé el cargador del ordenador y apenas lo pude utilizar. Siempre es placentero escribir con bolígrafo y papel; conviene no perder esa costumbre. Preferible la tinta al lápiz, cuyo trazo se borra, pero siempre queda una huella —como el perdón—. Los papeles se han quedado ahí, pues a la vuelta olvidé guardarlos. Su contenido iba destinado al almanaque. Ahora me pregunto si tiene sentido transcribirlos y a continuación publicarlos. Me temo que no. Un diario, o lo que tenga vocación de parecérsele, debe recoger “el rumor de los días”, expresión de un verso de Manuel Álvarez Ortega, compartido por José Luis Sevillano en sus anaqueles. Las palabras de esos folios me suenan ya demasiado lejanas; son fantasmas de papel, para los que el rumor ni siquiera es perceptible. Y, sin embargo, tanto las frases del diario como las de aquellas palabras escritas a mano están condenadas al mismo lugar: el olvido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s