No es igual

Ayer un buen amigo me contaba que, en los años 70, un militante de una banda antifranquista le tendió una trampa, engaño que tuvo consecuencias fatales para él. El relato de la historia, concluía esta sabia persona, enseña que poco hay que fiarse de los salvadores. Santiago Ramón y Cajal dejó escrito un aforismo, recogido en la antología que preparó Manuel Neila para Renacimiento, que avisaba del peligro de la gente que te veía como un medio y no como un fin (*tengo el volumen en Madrid y os escribo desde PM, cuando vuelva lo busco y lo cito bien). Mi amigo, a pesar de su desencanto justificado, realiza más acciones concretas que buscan el beneficio colectivo que muchos de los héroes retóricos. Y sin embargo a todo esto algunos lo siguen llamando equidistancia.

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