Mediamos mes

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Foto de J. L. Sevillano

Al colocar hace un rato unos libros, abro al azar una página de Una morada en el aire, diario de Jorge Riechmann, y me encuentro con esta cita que sirve de colofón para este puente:

“Trabajando en algo que nos apasiona, el tiempo pasa como un suspiro, sin que nos demos cuenta. En el deleite, en la contemplación, el instante se alarga indefinidamente, suspendido en un balcón de eternidad. ¿Quién osa quejarse de aburrimiento o spleen? ¿Quién, entonar lamentaciones por la fugacidad del día?

Cuando esos dos recursos, trabajo y contemplación, están a nuestro alcance ¿a qué llamar al tiempo enemigo?”.

El diario, en líneas generales, se caracteriza por un tono melancólico; sin embargo –y solo por una vez contradiciendo a Amiel– en la entrada de hoy consigno unos días agradables, con buena compañía tanto presencial como a distancia. Quizá sea por eso que apenas me he acordado de este almanaque (“siempre se escribe desde el conflicto”, dijo Juan José Millás).

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