Desafíos mundiales

IMG_20181017_221205

Desolador suplemento el que se adjunta con el último número de Le Monde diplomatique ( versión española). Está dedicado al estado de la nutrición en el mundo en el presente año y ha sido realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO). Se señala que no solo ha aumentado el hambre, sino que las dificultades para erradicar o por lo menos disminuir el problema son mayores. Los factores principales son dos: el aumento de la violencia y el impacto del cambio climático. Ocurre además que mientras la malnutrición crece, la obesidad lo hace a la par. La inseguridad alimentaria que se describe en estas páginas pone de manifiesto que el Objetivo Hambre Cero (https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/hunger/) es una utopía.

Sí o no

rufino tamayo

“El hombre ante el infinito” (1950), Rufino Tamayo

Algunas veces me acuerdo de esta mítica frase de la película La llegada: “¿si conocieras tu vida de principio a fin, cambiarías algo?”, porque nunca he sabido que responder. La modifico ligeramente: “¿si supieras como va a terminar algo, cambiarías tu actitud con respecto a ello?”. Tampoco lo sé.

Es complicado dar respuestas axiomáticas cuando el día deja un poso de ambivalencia tras de sí.

Mediamos mes

44023455_542432912888824_41055016856846336_n

Foto de J. L. Sevillano

Al colocar hace un rato unos libros, abro al azar una página de Una morada en el aire, diario de Jorge Riechmann, y me encuentro con esta cita que sirve de colofón para este puente:

“Trabajando en algo que nos apasiona, el tiempo pasa como un suspiro, sin que nos demos cuenta. En el deleite, en la contemplación, el instante se alarga indefinidamente, suspendido en un balcón de eternidad. ¿Quién osa quejarse de aburrimiento o spleen? ¿Quién, entonar lamentaciones por la fugacidad del día?

Cuando esos dos recursos, trabajo y contemplación, están a nuestro alcance ¿a qué llamar al tiempo enemigo?”.

El diario, en líneas generales, se caracteriza por un tono melancólico; sin embargo –y solo por una vez contradiciendo a Amiel– en la entrada de hoy consigno unos días agradables, con buena compañía tanto presencial como a distancia. Quizá sea por eso que apenas me he acordado de este almanaque (“siempre se escribe desde el conflicto”, dijo Juan José Millás).

Día festivo

Un año más, la pregunta que Ortega y Gasset formuló en 1914: “Dios mío ¿qué es España?”. Y otro aniversario con el ruido de fondo de las viejas proclamas que rehúyen de la contextualización y pretenden juzgar la Historia como si la sociedad fuera inmutable. Hoy he disfrutado de A qué llamamos España, de Pedro Laín Entralgo, un sentido homenaje a nuestra tierra desde su paisaje, sus costumbres y sus gentes.

“Y ahora es cuando comprendemos [después de citar a Azorín y su La ruta del Quijote] cómo Alonso Quijano había de nacer en estas tierras [Castilla La Nueva], y cómo su
espíritu, sin trabas, libre, había de volar frenético por las regiones del ensueño y de la quimera. ¿De qué manera no sentirnos aquí desligados de todo? ¿De qué manera no sentir que un algo misterioso, que un anhelo que no podemos explicar, que un ansia indefinida, inefable, surge en nuestro espíritu? Esta ansiedad, este anhelo es la llanura
gualda, bermeja, sin una altura, que se extiende bajo un cielo sin nubes hasta tocar, en la inmensidad remota, con el telón azul de la montaña. Y esta ansia y este anhelo es el silencio profundo, solemne, del campo desierto, solitario”.

*Curiosidad: el libro de Pedro Laín nació de un encargo de José Corredor-Matheos cuando el poeta trabajaba en Espasa-Calpe.

El silencio del viaje

IMG_20181009_101541

Disculpad la ausencia de estos días, motivada por el misterio de la serie Élite. Una serie estupenda, que logra mantener al espectador en vilo hasta el último episodio. Ayer estuve en el Mercado Cervantino de Alcalá, pretexto para quedar con una amiga después de casi un año sin vernos. Francamente, no me agrada esa celebración: primero, por el pastiche de “lo cervantino”; segundo, por el abuso de los animales —en esta edición, un camello se desplomó y al poco falleció; además sacan a las ocas en procesión, en calles estrechísimas y muy concurridas por los visitantes—; tercero, por el mal olor y el humo de las barbacoas. Esta mañana, en la Facultad, la lectura y comentario de algunos haikus. Constatación de la diferente sensibilidad que se “requiere” para esa composición. No recuerdo dónde escuché la frase el español coge la manzana del árbol; el japonés se sienta a contemplarla, ni el nombre de quién la pronunció, pero sintetiza muy claramente esta diferencia. Ahora os escribo desde PM, donde he venido a pasar el puente. Buenas noches.

Lunes

La charla telefónica esta mañana con JCM ha aliviado cierto malestar que vengo padeciendo estos días. Gracias a él, he podido conocer con más profundidad la figura de Cesáreo Rodríguez-Aguilera, un juez que se afincó en Barcelona y que consideraba a Pepe “su hermano pequeño”. JCM ha escrito un texto magnífico para un acto que se ha celebrado o se va a celebrar en su honor. Nuestro eterno paisano Ángel Crespo lo trató mucho también. Y me ha recitado su último poema, que me ha evocado viejas sensaciones, ya extintas. ¿Hace cuánto sentí la emoción que cierra el texto? Apenas recuerdo alguna vez, tangencialmente. ¿Por qué, si hoy ha sido un buen día, la aflicción está ahora a mi lado?

Urbanismo sentimental

IMG_20181007_195815

Tarde de visita a la librería donde trabaja A., que me ha enseñado la maquetación de su próximo libro y me ha puesto al día de los últimos sucesos acaecidos en parte de nuestro entorno. He salido del local ligeramente confundida, pues ha relatado una versión contraria a la de dos amigos con los que cené anoche. Ah, la verdad. A veces ni la tiene Agamenón ni su porquero: el discurso de ambos puede no ser excluyente. En determinados contextos, la idea de su posesión se concede según el rango jerárquico —otra cosa es lo que el subalterno piense para sí mismo—. En otros, como el de la historia que refiero, se acomoda en función del afecto. Está claro que en ninguna de las dos situaciones se actúa con justicia.

IMG_20181007_195746

IMG_20181007_192631

De vuelta a casa, he pasado por la Feria del Libro Antiguo. Una visita a sus casetas nunca es igual a la anterior. La mirada, en cada paseo, se dirige a una esquina distinta, descubriendo el minúsculo espacio siempre nuevo. He estado un buen rato rebuscando en una caja de postales de Madrid. Me ha llamado la atención porque hace unos días, mientras esperaba a que me sirvieran una petición en el Archivo Regional, estuve mirando el fondo de imágenes antiguas de la ciudad que se conserva allí. Esas postales se correspondían con esas ilustraciones decimonónicas y de principios del XX, testimonios de un Madrid casi esquemático. Entre postal y postal, me he encontrado con varias de Pedro de Répide, cronista oficial de la villa, y uno de los nombres que aparecen en el diario de Machado. He comprado la de Callao, plaza que me evoca tantos momentos a lo largo de estos años aquí.