Chapuzas

IMG_20180925_172545

Hace ya casi un año mencioné una breve excursión que tuve que hacer para sacar un libro de una biblioteca municipal y que, al final, resultó inútil. Comentaba entonces que estaba previsto iniciar el servicio de préstamo interbibliotecario. Pues pasado este tiempo, ya se ha inaugurado y lo he usado por primera vez. La experiencia ha sido fatal y ha puesto de manifiesto que el servicio es una chapuza. El lunes pasado acudí a una de las dos bibliotecas en las que soy usuaria frecuente, por la razón obvia de que se encuentran cerca del piso y del CCHS. Les había escrito previamente para preguntarles si era posible realizar la solicitud de préstamo interbibliotecario telemáticamente. Me respondieron que no, que debía presenciarme y rellenar un documento. “¿Y no lo puedo mandar escaneado?”. “No, tienes que hacerlo en persona”. Una vez firmado el papel, me informan de que tardará en llegar en unos cuatro días y que me llamarían por teléfono para avisarme. “¿Pueden avisar por correo electrónico? Lo prefiero así”. “No, siempre avisamos por teléfono”. Cuatro días después, no recibo respuesta. Esta mañana, una semana después —cinco días hábiles después—, me llaman desde una biblioteca a la que no he ido nunca ni tenía pensado hacerlo.

— Hola, te llamamos de la biblioteca de La Elipa. Ya puedes venir a recoger el libro.

— ¿La Elipa? No lo pedí para esa biblioteca.

— Sí, lo has pedido para La Elipa.

— Yo no puse eso en el documento y de hecho hice la petición en la propia biblioteca.

— Ah, es verdad, lo pone aquí.

Busco en Google dónde queda La Elipa y me encuentro con noticias de peleas y reyertas en sus Fiestas, que parece ser que se celebran estos días. No está muy lejos del CCHS, así que decido recoger el libro allí para evitar más trámites y esperas. La estación del metro está decorada con un mural en el que se recogen citas; curiosamente, hay dos del autor cuyo libro he reservado. Al salir, debo caminar un poco: atravieso un parque y subo por unas escaleras en las que hay un par de hombres —uno de ellos manipulando una jeringuilla—. Cuando entro a la biblioteca, me encuentro con una mujer sujetando las piernas a un técnico que, subido a unas escaleras, arreglaba unas luces.

— ¿Sí? —me pregunta, como si hubiera interrumpido algo.

Le explico la situación y llama a una compañera.

— ¿¿¿Síii??? Diiiimeee mi amorrrrrr —canta mientras sale, y cuando me ve se ruboriza y calla.

Le tengo que mencionar el título del libro dos veces y, por fin, se mete a una sala y vuelve con él. Le pregunto cómo se ponen las reclamaciones y me remite a una página del Ayuntamiento. Eso sí que no se hace en persona, por lo que se ve. Salgo de allí y me dirijo a la marquesina más cercana, con la esperanza de que el bus no tarde demasiado y pueda abandonar ese lugar para siempre.

__

220px-Godfrey_Kneller_-_Portrait_of_John_Locke_(Hermitage)

John Locke

Las noticias que están saliendo a la luz sobre la ministra de Justicia son muy graves. Del populista judicial sorprende menos. No solo las grabaciones provocan vergüenza ajena: también su actitud esta tarde en el Senado. Lo que se dice en el audio filtrado es la punta del iceberg de una red de poder pernicioso, y por ello es causa de dimisión más justificada que las anteriores renuncias. Ah, la separación de poderes. ¿Alguna vez existió?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s