Gris

01b

“La silla”, Ramón Gaya

Hay días en los que un mínimo detalle te trastoca todo lo que creías atado en la jornada. Son esos momentos en los que conviene pensar fríamente, no precipitarse y, sobre todo, no alarmarse. Hace un rato lo he comentado con mi hermano y nos hemos reído mucho, síntoma de que ya se ha solucionado, pero en su momento no me resultaba en absoluto gracioso.

Al hilo de las sorpresas decepcionantes, esta mañana he visto en el metro a una señora que me ha mirado como si hubiera descubierto a un fantasma. A los pocos minutos, se ha acercado a mí y me ha preguntado: “¿Eres Sofía?”. Abrigaba la esperanza de que a continuación se confesara lectora del almanaque, pero lo único que ha ocurrido es que compartimos provincia de nacimiento y conoce a unos familiares míos.

Quien no se consuela es porque no quiere, dicen, así que me quedo con la placentera lectura de Un año de mi vida, diario de 1970 de Miguel Delibes que acabo de terminar. Ah, Delibes. ¿Qué decir más que no sea enfatizar su talento, periodístico y literario? La lucidez de su pensamiento y la sofisticación de su prosa han redimido este lunes gris.

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