Las virutas de Miguel D’Ors

IMG_20180122_103414

Es un pleonasmo decir que Miguel D’Ors es uno de los mejores poetas en lengua española. Vive alejado de Internet y no se prodiga en fastos literarios; sin embargo, gracias a la lectura de estos volúmenes es posible experimentar la sensación de que estás charlando con él alrededor de unas tazas de té, y en conversaciones de esa índole, si damos con un buen interlocutor, los contenidos se amplían de acuerdo a una feliz laxitud. D’Ors denomina a sus reflexiones virutas*, término que me encanta por las imágenes que evoca: el carpintero que talla un trozo de madera para realizar quizás un refinado mueble, o esas virutas que descansan en el vino para enmaderar su sabor. En ambos casos, la esencia se corresponde con la lenta y delicada elaboración de algo útil.  Estos abanicos de pensamientos son, al cabo, una actitud ante la vida, acaso una ética.

*(Cabe recordar que su su célebre abuelo Eugenio D’Ors llamó a sus artículos de prensa paliques, de manera que la costumbre de otorgar de personalidad propia a sus creaciones nominalmente parece venirle de familia).

D’Ors nos alerta, siguiendo la estela de Ramón y Cajal con sus Aforismos y charlas de café, y de Antonio Machado con Juan de Mairena, entre otros, sobre males de la sociedad. “Siempre he pensado que en la raíz de todos los nacionalismos hay, indefectiblemente, dos cosas: mitología y victimismo. Quizá habría que añadir una tercera: ignorancia” (Más virutas, p. 45). Desde luego, mitología, victimismo e ignorancia podrían considerarse los tres pilares de la sociedad actual, y no se circunscriben a los nacionalismos (hay que señalar que esa cita corresponde a las virutas escritas entre 2004 y 2009… y continúa, lamentablemente, vigente, a juzgar por cómo se ha desarrollado el conflicto catalán).

Al lector de poesía de D’Ors le encantará conocer las fases que atravesaron algunos poemas y las consideraciones sobre ellos del propio autor. Mención especial merece el caso de “Elogio de los oficios”, versión de un fragmento del Eclesiástico perteneciente a Sol de noviembre. MD explica por qué no anotó la fecha en la que lo escribió (pp. 71-72), y que justifica que se suela aludir a su cualidad de artesano. Pero las sorpresas no terminan aquí: ocurre que en el primer volumen adornan los textos las imágenes de grabados hechos por el propio Miguel D’Ors.

IMG_20180121_165458

 

La heterogeneidad en el tono es sin duda uno de los tantos atractivos principales de las virutas. MD pasa de la exégesis bíblica seria y trascendental a ironizar sobre asuntos corrientes. Hacía tiempo que no me reía tanto con un libro, hasta el punto de tener que dejar de leer porque las carcajadas eran notables. La recopilación de anécdotas de clase –ha sido durante muchos años profesor en la Universidad de Granada- es desternillante (por ejemplo, una alumna le preguntó por qué hay tantos poetas que se suicidan, a lo que MD contestó ingeniosamente que por qué hay tantos suicidas que son poetas; otra realizó un comentario de texto en el que equiparaba la piratería con una modalidad del turismo por aquello de surcar los mares, etc. ). Hay un pasaje graciosísimo en el que habla de la onomástica y de cómo en los últimos años se han dejado atrás nombres propios del santoral para dar paso a otros, como Libertad y Constitución. Y, como dice MD, luego suena raro emplear el don/doña. Estimada Constitución, me pongo en contacto con usted en relación a…

Hay también una serie de apuntes sobre temas filológicos. MD comenta interpretaciones de Russell P. Sebold, Rosa Navarro Durán y otros, y en los dos volúmenes reseña poemas o fragmentos de libros de la literatura española clásica y de poesía contemporánea (p.e. Exotismo y costumbrismo son nociones relativas y antitéticas. Mi exotismo es el costumbrismo de los japoneses, y viceversa: El Jarama o Tormenta de verano, ya no digo Pepita Jiménez, deben de ser lecturas deslumbrantes de colorido exótico para un habitante de Tokyo [I, p. 38]). La reflexión sobre el alma gallega a propósito poema “Adiós ríos, adios fontes…” de Rosalía de Castro (II, pp. 156-157) y la consideración sobre el éxito Quijote que me parecen dos de las virutas más extraordinarias. (I, pp. 110-111). Mención especial merece la nota sobre la canónica antología Rompiendo lo invisible. Cinco siglos de literatura pelirroja española (1500-2000), editado por el sello La Flor de la Zanahoria, cuyo fin es reivindicar la minoría pelirroja en la literatura.

Las virutas,  publicadas por la editorial sevillana Los Papeles del Sitio son, en definitiva, una seria y divertida recopilación, un feliz billete de ida al mundo de Miguel D’Ors, que es muy grato recorrer.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s