Nadie elige su amor

La Fornarina Dominique Ingres

Raphael y la Fornarina, de Dominique Ingres

Hay varias versiones de La Fornarina, de Dominique Ingres; mi preferida es la que adorna este post, pues se ve a la mujer ensimismada en los brazos del hombre, con el vestido caído —se supone que acaba de posar, a juzgar por el boceto del lienzo—, mientras que él contempla su obra en marcha haciendo caso omiso de su cariño. Uno se pregunta dónde se tiran las piezas del amor cuando estalla y el destinatario no las quiere recoger. Cómo cicatrizar la herida del deseo que se abre y supura demasiado despacio, que nos empuja a errar en las interpretaciones de los detalles más nimios. Antonio Machado, en su poema “Bodas de Francisco Romero” decía que Nadie elige su amor. Qué difícil poner orden en esa amalgama, regida por el capricho, llamada sentimientos.

2 pensamientos en “Nadie elige su amor

    • Muchas gracias, José Luis. Excelente imagen que ilustra muy acertadamente las sensaciones que se producen hasta que uno, desgastado, decide desertar de la batalla y seguir la bandera del olvido. Un fuerte abrazo y feliz año. Mil gracias por visitar el blog 😀

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