La vida frente a tus ojos

“Las hilanderas o la fábula de Aracne” (1655-1660), Diego Velázquez

En una noche de tossing and turning, como dicen los ingleses, a causa de unos ruidosos vecinos, le da tiempo a uno de pensar en muchas cosas. Se dice o se decía que, antes de morir, se ve “la vida pasar frente a tus ojos”. Comencé pues a intentar imaginar, en un ejercicio de autoficción insomne, escenas de lo que hubiera podido suceder si los síes hubieran sido noes, y viceversa. Siempre me ha llamado la atención que, en el sistema educativo español, a los 16 años, edad en la que poco sabe uno de nada (digo 16 años porque hasta esa cifra la educación es obligatoria, y a partir de ahí se puede escoger si seguir estudiando o no, y en caso afirmativo hay que enfrentarse a un notable abanico de modalidades), haya que decidir el preámbulo de una profesión futura. ¿Y si hubiera escogido el bachillerato de Tecnología? La arquitectura, desde pequeña, me ha fascinado, pero no se me daban bien las ciencias, y con buena nota en la asignatura de dibujo técnico no era suficiente. Estudiar en una determinada universidad y no en la otra; relacionarse desde el primer día con unos compañeros y no con otros; rechazar una cita con aquel desconocido; escoger un tema concreto para una beca, etc. De manera que, a las cuatro de la mañana aproximadamente, andaba una desvelada pensando en las tantas decisiones, pero también en los azares y caprichos; en definitiva, en los tantos afluentes que se van colocando a nuestras espaldas y van nutriendo el río de la vida.

 

2 pensamientos en “La vida frente a tus ojos

  1. Decía Borges que el azar no es más que un modo de la casualidad cuyas reglas ignoramos. Y qué momentos de incertidumbre y angustia nos vienen dados cuando hemos de tomar una decisión que creemos va a ser trascendental en nuestra vida; como si el triunfo y la derrota fueran únicos destinos, cuando en verdad a cada momento acumulamos aciertos y errores. Todos triunfamos y fracasamos en algo; lo trae consigo la pluralidad de la vida, que siempre es una realidad cambiante, complicada y mudable: una suma de opuestos.

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  2. Qué sería de nosotros si todos nuestros pasos en la vida fueran el resultado de sesudas reflexiones. Dejemos que el azar haga parte del trabajo; así tendremos tiempo para dedicarnos a cosas “menos importantes”. Algunas de estas llegan a ser parte de lo mejor de nosotros.

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