Diarios

Felix

Empecé el año leyendo Diario de otoño, del querido Salvador Pániker —entristece recordar que ya no está entre nosotros—, y lo voy a terminar con otro dietario. Es un género literario que me resulta irresistible. Me he reído mucho con Diario de un hombre humillado. El mes pasado leí su Autobiografía de papel, y casualmente, de vuelta a casa en un día laboral, encontré el ejemplar de la foto en uno de esos puestos ambulantes de libros, sábanas en las que los géneros, las corrientes y los autores se entremezclan sin más criterio que el del vendedor. Uno tiende a pensar, cándidamente, que los libros que más se disfrutan te encuentran, y que llegan a ti de las maneras más azarosas, como las grandes pasiones.

“Solo escriben diarios los solitarios y los fatuos. Yo creo poseer ambas virtudes. Téngase bien presente que un hombre aislado de sus semejantes es, indudablemente, un hombre nuevo a cada momento. En consecuencia, solo mediante el uso de este Diario podré reconocerme y encontrarme, si es que me pierdo” (p. 15)

Artículo sobre Manuel Gutiérrez Aragón

Queridos amigos:

Tuve el placer de escribir sobre Manuel Gutiérrez Aragón para la prestigiosa revista Lecturas Sumergidas. Muchas gracias a Emma Rodríguez y a su equipo por su confianza. Se trata de una visión personal y global de su obra, que espero que os guste y ejerza de invitación para acercaros a ella.

Se puede leer aquí.

Un abrazo,

Sofía.

Presentación

Llevaba rondándome algún tiempo la idea de abrir un blog personal, quizá el mismo que el empleado en la escritura de mi diario. La fisonomía de una bitácora permite establecer una comunicación con el lector —si alguien viene a parar a estas líneas, claro—, algo así como el eco que se obtiene en una cueva; la sensación, por un momento, de que hay alguien al otro lado imposible de ver y mucho menos de tocar, pero al menos la falsa y efímera ilusión de sentirse acompañado. Agradezco a mi amigo Mario Viciosa, excelente periodista de El Independiente (os recomiendo seguir sus artículos sobre ciencia), que me alentara a dar el paso, que me prestara sus consejos sobre el oceánico mundo de la Red y, sobre todo, que supiera señalar la luz en una tarde invernal en la que me encontraba estancada en ciertas tinieblas. También, a Manuel Cañedo Gago, a Carlos Cortés y a José Luis Morante, por animarme siempre.

No hay una orientación calculada de antemano. Me gusta la idea del cuaderno de todo, que decía Carmen Martín Gaite en El cuento de nunca acabar (1983). Su hija Marta le pidió un duro para hacerle un regalo: compró en la papelería de enfrente de su casa un cuaderno en el que debajo del nombre de su madre anotó “Cuaderno de todo”.

“en este, se me invitaba y daba permiso a meterlo todo desordenado y revuelto, sin más contemplaciones ni derecho de primacía, según fuera viniendo, como en esos cajones de los cuartos de jugar que no presentan más tope para seguir admitiendo objetos que la circunstancia de estar ya llenos” (pp. 45-46)

No publicaré posts todos los días, pero sí procuraré perseverar en una regularidad. Serán unas anotaciones de carácter ocasional, acaso esporádicas. Seguramente levante acta de libros, películas y exposiciones que estime interesantes, aporte mi opinión sobre algunos temas y, en fin, traiga algunos apuntes, desde una consideración de la bitácora como el papel en el que el pintor dibuja sus bocetos.

Bienvenidos y felices fiestas.